El manejo moderno de la Osteogénesis Imperfecta (OI) no se limita únicamente a la densidad ósea o a la fijación de fracturas. La fisioterapia especializada y el movimiento adaptado se han consolidado como pilares esenciales para mejorar la autonomía, prevenir contracturas y potenciar el tono muscular sin poner en riesgo la integridad del tejido óseo.
- Beneficios clave del movimiento guiado
- Fortalecimiento de la masa muscular: Músculos más fuertes brindan un soporte estructural más firme a los huesos, lo que ayuda a absorber impactos leves cotidianos.
- Preservación de la movilidad articular: Previene la rigidez y las deformidades secundarias asociadas al reposo prolongado tras una fractura.
- Aumento del equilibrio y la coordinación: Disminuye el riesgo de caídas, uno de los factores de mayor riesgo en la vida diaria.
- Disciplinas con mayor evidencia positiva
- Hidroterapia y natación adaptada: El agua reduce la fuerza de gravedad sobre las articulaciones, permitiendo trabajar la fuerza, la flexibilidad y el sistema cardiovascular en un entorno seguro y de muy bajo impacto.
- Fisioterapia motora personalizada: Basada en ejercicios isométricos y de resistencia progresiva, siempre adaptados al tipo de OI y a las capacidades individuales de cada persona.
- Ergonomía y adaptaciones en la vida cotidiana: El uso de herramientas de apoyo y la reestructuración de espacios reducen el esfuerzo articular innecesario.
- Recomendaciones para un enfoque seguro Cualquier plan de actividad física debe estar supervisado por un equipo multidisciplinario que incluya fisioterapeutas y médicos especialistas. La progresión debe ser gradual, respetando siempre las alertas del cuerpo y evitando ejercicios de alto impacto o con riesgo de contacto físico brusco.
Fuente: Adaptación divulgativa basada en guías clínicas públicas y consensos internacionales sobre el manejo integral de la Osteogénesis Imperfecta (Centros de Control y Prevención de Enfermedades / Institutos Nacionales de Salud).